Algo en mi interior está cambiando para bien. Parece que por fin estoy saliendo de esa mala racha que me perseguía desde hace meses y estoy siendo capaz de volver a fotografiar.
No quiero meterme ninguna presión. Eso, como ya lo he comentado en alguna que otra entrada anterior, lo he hecho en el pasado y al final siempre termina quemándome.
Así que silenciosamente me castigué a alejarme en cierta medida de estar con la cámara a cuestas todo el tiempo. Me olvidé por completo lo que era disfrutar de estar en un sitio sin tener que estar buscando lo mejor para traerlo en fotografías.
Me centré en pasarlo bien con mi pequeña familia y visitar los sitios que más nos gustasen para desconectar de la rutina. Y funcionó. Vaya que si lo hizo.
De todas esas salidas, con la que más contento he vuelto ha sido con la visita al Museo Aeronáutico de Málaga y el Parque de La Paloma en Benalmádena.
Por ahora sólo he tenido tiempo de echarle un vistazo a las fotos del museo:







Como podéis apreciar en las fotos, esta vez sí hice algunos detalles de los motores que se exponen en el museo.
La máscara de los años 20 es una auténtica pasada. Captó toda mi atención.
Pero si hay algo que realmente me sorprendió fue el motor Rolls Royce modelo Trent 900:



Me dejó totalmente descolocado. Es GIGANTE. Impresiona y mucho.
Todas las fotos de esta entrada están editadas con Darktable en su versión 5.4.1
